miércoles, 9 de mayo de 2012

Los ejes de la felicidad

La alegría, la tristeza, la cólera y el miedo son las cuatro emociones básicas. Cada una tiene diversas manifestaciones, así de la alegría nace: el disfrute, la felicidad, la diversión, el estremecimiento, el éxtasis, la gratificación, el orgullo, el alivio, el capricho, la extravagancia, el deleite, la dicha, el placer sensual, la satisfacción y la manía patológica.
La felicidad humana, entendida como la capacidad para disfrutar de los placeres de la vida, es un estado de ánimo positivo.
Al estudio de la felicidad nos podemos aproximar desde la filosofía, la psicología, la sociología y la antropología. Podemos buscar las bases anatómicas y los neurotransmisores que intervienen cuando vivimos un momento feliz.
Pero la pregunta que todos los seres humanos nos podemos hacer es que necesitamos para ser felices: pues diría que cada persona es feliz a su manera. En general, para los “occidentales” autorrealizarnos, ser autosuficiente, sentir placer, evitar el sufrimiento, estar enamorado. Para los orientales, según su filosofía de vida, la mayor felicidad la alcanzaría viviendo en armonía. Desde el punto de vista de un creyente, la unión con Dios sería el máximo de felicidad. Para un cristiano el seguimiento y comunión con Cristo Resucitado por medio del Espíritu Santo.
Seguro que cada uno de los lectores que lean este artículo serán felices de maneras diferentes. Pero algo habrá en común que casi todos compartimos para ser felices o al menos tener momentos de felicidad.
La clave están en cuatro palabras que son, desde mi punto de vista, los elementos comunes, los ejes básicos de un estado de ánimo feliz: Hacer, Amar, Esperar y Disfrutar.
1. Tener algo que hacer: ilusiones, sueños e inquietudes e intentar llevarlos a cabo. Sobre todo haciendo lo que más nos gusta, y si no puede ser, hacerlo en los ratos libres. Y siendo apasionado en ello. El no tener nada que hacer nos lleva al aburrimiento, al aislamiento, a veces a la tristeza y a la depresión. En las personas mayores el tener “algo que hacer” es fundamental para un envejecimiento saludable.
2. Tener alguien a quien amar: el afecto a nuestra familia, amigos, animales y la naturaleza en general.
3. Tener algo que esperar: el deseo que se cumpla nuestras metas, las ilusiones y la inquietudes pero teniendo los pies en el suelo. Viviendo el presente, sin obsesionando por el futuro.
4. Tener la convicción de disfrutar: tan importante como la meta es el camino recorrido. De este modo aunque no consigamos lo deseado, no será un fracaso porque hemos disfrutado del viaje y hemos aprendidos seguro algo nuevo. 

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