martes, 13 de noviembre de 2012

Evolución del concepto de discapacidad


Es muy probable que a lo largo de nuestra vida tengamos algún tipo de discapacidad, ya sea transitoria o permanente, siendo muy pocas las personas que no la sufran. A esto hay que añadirle,  el aumento de la población adulta mayor con su disminución de la reserva funcional y de los problemas de salud que aumentan en esta etapa de la vida. Aunque hay que dejar muy claro que el proceso de envejecimiento normal no significa, en modo alguno, situación de enfermedad ni de discapacidad. Pero también hay que dejar muy claro que todos en un momento de nuestra vida seremos personas con discapacidad transitoria o permanente.

El fenómeno de la discapacidad forma parte de la condición humana y sobre todo es compleja en su génesis, en su conceptualización y en los abordajes e intervenciones, que siempre, para que sean eficaces, han de ser multidimensional y adaptado al contexto social.

El concepto de la discapacidad ha evolucionado desde un modelo medico-biológico a un modelo bio-psico-social, pero que desde siempre se vio como una concepción animista y atávica, y en muchas ocasiones como un castigo divino. Aún hoy, no es raro oí decir algunos padres, si le nace un hijo con algún tipo de discapacidad: “Qué hemos hecho mal para merecer esto” o “Por qué a nosotros….?”.

Distintas épocas, distintos conceptos de discapacidad

1. Desde la Edad Antigua hasta el Renacimiento

En este contexto cultural y social impera una perspectiva mágico-religiosa. Se cree que los trastornos de mentales, sensoriales y físicos son debidos a la intervención de poderes sobrehumanos que castigan o ponen a prueba a las personas por algún mal o pecado cometido.
En este contexto los chamanes, brujos y “sacerdotes” son los que poseen la capacidad de curar con invocaciones y magia o remedios como plantas, pócimas, etc.
La actitud de la sociedad es de rechazo total.

2. Desde el Renacimiento hasta segunda mitad del s. XVIII

En este periodo se despoja a la discapacidad de ser un castigo divino y se piensa que se produce por accidentes naturales. Y se le aplica terapias médicas, igual que a otras enfermedades. Este modelo deja de mágico y religioso para pasar a ser técnico y secularizado.
Por otro lado se crean manicomios donde se intenta la rehabilitación con el objetivo de la reinserción social.
La actitud de la sociedad es alejar a las personas discapacitadas y se producen internamientos masivos, donde da como resultado que la acciones terapéuticas son sustituidas por custodiar al interno cronificando aún más los problemas de salud..


3. Desde finales del s. XIX y primera mitad del s. XX

En esta etapa el modelo para la discapacidad es el médico-asistencial. Se explican muchos trastornos físicos en sus aspectos bioquímicos, traumáticos o de nacimientos. También en las discapacidades psíquicas se ahonda en el aprendizaje o socialización infantil.
Hay atención educativa y asistencial. Se crean centros especiales e interviene el Estado.

La actitud social es estigmatizadora donde una política paternalista refuerza la dependencia de la persona discapacitada de las instituciones. Aparecen nuevas formas de discriminación fundamentalmente en lo laboral.

4. Segunda mitad del s. XX

En esta etapa que coincide con la creación de la OMS se advierte que la dimensión social es la que crea la verdadera discapacidad.
La prevención, rehabilitación e inserción comunitaria son los objetivos.
En cuanto a la intervención se crean centros de salud y servicios comunitarios. Se defiende la inclusión y normalización escolar y laboral con el soporte que sea necesario.
En lo social aparece un movimiento asociativo. Las personas con discapacidad y sus familiares constituyen asociaciones cuya finalidad es las defensas de los derechos de las personas con discapacidad.

5. Inicio del s. XXI

En el 2001, la OMS establece la 2ª Clasificación Internacional, la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Salud (CIF), en la que  propone la siguiente
definición de discapacidad: “Término genérico que incluye déficit, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación. Indica los aspectos negativos de la interacción entre un individuo con una condición de salud) y sus factores contextuales (factores ambientales y personales)”.

Resumiendo, hemos pasado del modelo clásico médico-biológico de discapacidad:


Con la 2ª Clasificación Internacional de la OMS desaparece el concepto de Minusvalía.

El modelo actual de la discapacidad, el modelo bio-psico-social:



Como vemos pasamos de una concepción estática de la discapacidad, en la que solo se tenía en cuenta la salud, a un modelo dinámico en el que se aprecia que los factores contextuales pueden incidir positiva o negativamente, es decir lo social es determinante en la discapacidad.

Si los factores sociales son importantes, es obvio que los países con contextos culturales diversos tendrán perspectivas distintos sobre la discapacidad, variando también el compromiso del Estado, las políticas y las leyes y el compromiso social.

Bibliogrfia:

ONU. Convención Internacional Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. 2006.
INSERSO. Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías. Madrid. 1986.
OMS. Clasificación Internacional del Funcionamiento, las Discapacidades y la Salud. Ginebra. 2001
C. Cáceres. Sobre el concepto de discapacidad.
Una revisión de las propuestas de la OMS. [enlínea]. Auditio: Revista electrónica de audiología. 1 Noviembre 2004, vol. 2(3), pp. 74-77.
auditio.com/revista/pdf/vol2/3/020304.pdf>
























domingo, 16 de septiembre de 2012

Estudios epidemiológicos del maltrato a las personas mayores.

El maltrato a las personas mayores ha sido menos visibles que otros tipos de violencias como la de genero y la infantil y en bastante medida sigue siéndolo. En los últimos años, desde diferentes instancias sociales se ha empezado a tomar conciencia de los malos tratos a los mayores. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro de Gerontología Interdisciplinaria de la Universidad de Ginebra (CIG-UNIGE) pusieron en marcha un proyecto para desarrollar una estrategia global para la prevención del maltrato a personas mayores dentro del contexto de Atención Primaria.

A nivel internacional destacan:

Declaración de Adelaida del Congreso Mundial de Gerontología de agosto 1997.
Conferencia Internacional sobre envejecimiento de 2002 celebrada en MADRID.
Informe Mundial de la OMS sobre la violencia y la salud 2002 que tenia estos nueve apartados:
  1. Crear, aplicar y supervisar un plan nacional de acción para prevenir la violencia
  2. Aumentar la capacidad de recopilación de datos sobre la violencia
  3. Definir las prioridades y apoyar la investigación de las causas, consecuencias, costos y la prevención de la violencia
  4. Promover respuestas de prevención primaria
  5. Reforzar respuestas al las victimas de la violencia
  6. Integrar la prevención de la violencia en las políticas sociales y educativas y promover así la igualdad social entre los sexos
  7. Incrementar la colaboración y el intercambio de informaciones sobre la prevención de la violencia
  8. Promover y supervisar el cumplimiento de los tratados internacionales y la legislación y otros mecanismos de protección de los derechos humanos
  9. Buscar respuestas practicas y consensuadas a nivel internacional
En España el interés por los malos tratos a los ancianos es creciente:
  • Destacan la Declaración de Almería en 1995. 
  • El Congreso de la Sociedad Española de Gerontología y Geriatría (SEGG) y de la Societat Catalano-Balear de Gerontologia i Geriatria (SCBGG) en Barcelona del año 2000. 
Aunque se había realizado algunos estudios epidemiológicos, es a partir de la década de los 80 cuando se realizan investigación sobre la prevalencia de los malos tratos en las personas mayores. De todos modos, aunque algunas de estas investigaciones son importantes, se echa de menos estudios de ámbito nacionales. En este sentido, una investigación completísima y de ámbito nacional sobre maltrato a personas mayores es la realizada por Isabel Iborra (2008) Centro Reina Sofía, España.

Estudios
Australia (Kurrle, Sadler y Cameron, 1992)

Muestra: 1.176 personas mayores de 64 años atendidas por el Servicio Geriátrico de Rehabilitación (residentes todos ellos en domicilios privados).

Procedimiento: La información se recogió a través de una revisión retrospectiva de expedientes médicos abiertos en un periodo de 12 meses (de julio de 1990 a junio de 1991).
Resultados: La tasa general de maltrato en la población estudiada fue de 4,6%. Con los siguientes casos:
  • Psicológico 29.
  • Físico 25.
  • Negligencia 16.
  • Financiero 13.
18 ancianos habían sufrido más de un tipo de maltrato.
En cuanto a la causa o factores de riesgos, la principal causa del maltrato en cada caso. Por orden de importancia, fueron:
  • Dependencia en el anciano (42,6%).
  • Psicopatología del agresor (35,2%).
  • Violencia familiar (14,8%).
  • Estrés por parte del cuidador (5,5%). 
La mayoría de los agresores vivían con la víctima.
En cuanto a la relación de parentesco, el 51% de los agresores eran las parejas y el 24,5% los hijos. Los restantes eran otros familiares.

Canadá (Podnieks y otros, 1989)

Muestra: 2.000 personas mayores elegidas aleatoriamente a escala nacional.
Procedimiento: El procedimiento utilizado fue una encuesta telefónica.
Resultados: Los resultados mostraron tasas de maltrato del 4%.
  • Físico 0,2%.
  • Psicológico 1,1%
  • Negligencia 4%.
  • Abuso 2,5%.
China (Tang y Yan, 2001)

Muestra: 355 personas mayores de 60 años: 120 hombres y 235 mujeres, residentes en Hong Kong.
Procedimiento: Los datos se recogieron a través de una entrevista presencial. Se preguntaba a los ancianos si habían sido maltratados en los anteriores doce meses.
Instrumentos: Se utilizaron diferentes instrumentos de medición.
Los instrumentos utilizados fueron los siguientes:
Una escala de 6 ítems para recoger la información sobre las variables demográficas (edad, sexo, estado civil, número de hijos, nivel de formación y condiciones de habitabilidad de la
Resultados: La prevalencia total de maltrato de mayores en Hong Kong fue de 21,4%. Se encontró una tasa:
  • Físico 2%. 
  • Psicológico 20,8%. 
El 17,1% sufrió más de un maltrato. El 61,2% de los agresores eran los hijos, el 26,9% la pareja y el 7,6% los nietos.

Estados Unidos (Pillemer y Finkelhor, 1988)

Muestra: 2.000 personas mayores de 64 años del área metropolitana de Boston. Muestra aleatoria estratificada.
Procedimiento: Se realizaron entrevista personales en dos fases:
1. En un primer momento, una entrevista (personal o telefónica) de unos 30 minutos de duración, en la que se trataba de identificar si la persona había sido víctima de maltrato.
2. En un segundo momento, una entrevista (personal o telefónica) de 30 a 45 minutos con los ancianos identificados en la primera fase como víctimas de maltrato. En esta entrevista se recogía información detallada sobre el contexto en el que se había producido el abuso y sobre las consecuencias del maltrato.
Resultados: El 3,2% de los mayores sufría algún tipo de maltrato. La prevalencia:
  • Físico 2%.
  • Psicológico 1,1%.
  • Negligencia 0,4%.
El 58,7% de los agresores eran las parejas, el 30,2% los hijos y el resto 17,5%) otros familiares.

Israel (Eisikovits, Winterstein y Lowenstein, 2004)

Muestra: 1.045 jubilados que residían en domicilios privados. 392 hombres mayores de 65 años y 650 mujeres mayores de 59 años.
Procedimiento: Se preguntaba a los ancianos, a través de una entrevista personal, si habían sido maltratados en los anteriores doce meses.
Resultados: El 18,4% de los ancianos había sido víctima de maltrato en el año anterior. Por tipos:
  • Negligencia 18%.
  • Psicológico 8%.
  • Físico o sexual 2%.
  • Económico6,6%.
El maltrato físico, el psicológico y el abuso sexual eran perpetrados principalmente por las parejas, mientras que para el abuso económico los principales agresores eran los hijos.

Reino Unido (O’Keeffe y otros, 2007)

Muestra: 2.100 personas mayores de 65 años que residen en domicilios particulares en Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
Procedimiento: Se preguntaba a los ancianos, a través de una entrevista personal, si habían sido maltratados en los anteriores doce meses por familiares, amigos o cuidadores (no familiares).
Resultados:
El 2,6% de los ancianos de la muestra eran víctimas de maltrato. Por tipos:
  • Negligencia 1,1%.
  • Económico 0,7.
  • Psicológico 0,4.
  • Físico 0,4.
La prevalencia de maltrato era mayor para las mujeres (3,8%) que para los hombres (1,1%).

España, Centro Reina Sofía (Iborra, I. 2006).

Muestra y características:
2.401 encuestas a personas mayores de 64 años.
789 encuestas a cuidadores.

Los ancianos presentaban alguna dependencia (física o intelectual) en mayor o menor medida.
La distribución de la muestra ha sido proporcional al peso de cada área geográfica dentro del total nacional. Además, ha habido cumplimentación de cuotas por sexo y edad.

1. Sistema de selección de la muestra

En primer lugar, se ha hecho una selección aleatoria de los hogares dentro de los puntos de muestreo, estratificados por niveles de hábitat y región, con la finalidad de conseguir una muestra aleatoria y representativa.
En segundo lugar, en cada hogar se han cumplimentado cuotas cruzadas de sexo y edad, tanto en el caso del colectivo de mayores como en el de cuidadores.

2. Características sociodemográficas de la muestra

Personas mayores


Por sexo:
– Mujer: 58% (1.393) 
– Hombre: 42% (1.008)

Por edad:

– De 65 a 74 años: 57,1% (1.370)
– Más de 74 años: 42,9% (1.031)

La edad media es de 74,2 años.

Por estado civil:

– Soltero/a: 5,9% (141)
– Casado/a o conviviente: 56,3% (1.351)
– Viudo/a: 35,8% (859)
– Separado/a o divorciado/a: 2,1% (50)

Por número de hijos:
– Ninguno: 11% (257)
– Uno: 12,8% (300)
– Dos: 32,1% (750)
– Tres: 22,1% (517)
– Cuatro: 11,7% (275)
– Cinco o más: 10,3% (241)

Por propiedad de la vivienda:

– En propiedad: 89,8% (2.149)
– Alquilada: 5,1% (122)
– Cedida: 5,1% (121)

Por situación laboral15:

– Ama de casa: 22,9% (539)
– Trabajo a jornada parcial: 0,3% (7)
– Trabajo a jornada completa: 0,4% (9)
– Parado/a: 0,1% (3)
– Jubilado/a: 76,3% (1.798)

El 86% cobra algún tipo de pensión (2.063). En el 73,1% de estos casos, esta pensión es la única o principal fuente de ingresos de la familia (1.491).

Por nivel de estudios:

– No sabe leer ni escribir: 5,5% (132)
– Sin estudios: 15,8% (378)
– Estudios primarios incompletos: 25,7% (615)
– Primer grado: 22,3% (534)
– Segundo grado, Primer ciclo: 23,3% (558)
– Segundo grado, Segundo ciclo: 4,6% (109)
– Tercer grado (3 años): 1,8% (44)
– Tercer grado, universitarios: 1% (25)

Por nivel socioeconómico:
– Alto: 2% (47)
– Medio alto: 6,8% (163)
– Medio: 30,9% (742)
– Medio bajo: 33,9% (815)
– Modesto: 26,4% (634)

Primer grado equivale a Enseñanza Primaria; Segundo grado, primer ciclo equivale a Primer ciclo de la E.S.O.; Segundo grado, segundo ciclo equivale a Segundo ciclo de la E.S.O. y Bachiller; Tercer grado equivale a una diplomatura; y tercer grado, universitarios equivale a una licenciatura.

Por tamaño de hábitat:

– Menos de 2.000: 12% (289)
– De 2.001 a 10.000: 17,7% (424)
– De 10.001 a 100.000: 31,1% (746)
– De 100.001 a 500.000: 20,4% (491)
– Más de 500.000: 18,8% (451)

Por comunidad autónoma:

– Andalucía: 20,4% (489)
– Aragón: 3,5% (83)
– Principado de Asturias: 7,2% (173)
– Islas Baleares: 0,4% (10)
– Castilla-La Mancha: 6% (143)
– Castilla y León: 6,7% (162)
– Cataluña: 17,2% (412)
– Comunidad de Madrid: 13,4% (321)
– Navarra: 0,5% (12)
– Comunitat Valenciana: 10% (241)
– Galicia: 1,5% (37)
– Región de Murcia: 3,6% (87)
– País Vasco: 9,6% (231)

Por situación de convivencia:

– Solo/a: 27,3% (656)
– Con su pareja: 55,6% (1.334)
– Con un hijo: 16,6% (399)
– Con una hija: 13% (312)
– Con un yerno: 2,4% (58)
– Con una nuera: 0,8% (20)
– Con un nieto: 3,5% (85)
– Con una nieta: 2,1% (51)
– Con otro familiar: 3,7% (89)
– Con un cuidador/a (no familiar): 0,6% (15)
– Pasa periodos con distintos familiares: 0,6% (14)

Cuidadores

Por sexo:

– Mujer: 82% (647)
– Hombre: 18% (142)

Por edad:

– Menor de 25 años: 1,9% (15)
– De 25 a 34 años: 6,3% (50)
– De 35 a 44 años: 17% (134)
– De 45 a 54 años: 27,5% (217)
– De 55 a 64 años: 19,8% (156)
– 65 años o más: 27,5% (217)

  Por estado civil:

– Soltero/a: 20% (158)
– Casado/a o conviviente: 70,7% (558)
– Viudo/a: 3,5% (28)
– Separado/a o divorciado/a: 5,7% (45)

La edad media es de 54,6 años.

Por número de hijos:

– Ninguno: 22,8% (175)
– Uno: 17,2% (132)
– Dos: 35,8% (275)
– Tres: 13,7% (105)
– Cuatro: 5,9% (45)
– Cinco o más: 4,6% (35)

Por nivel de estudios:
– No sabe leer ni escribir: 2,3% (18)
– Sin estudios: 7,5% (59)
– Estudios primarios incompletos: 7,4% (58)
– Primer grado: 18,1% (143)
– Segundo grado, Primer ciclo: 38,4% (303)
– Segundo grado, Segundo ciclo: 18,1% (143)
– Tercer grado (3 años): 5,4% (43)
– Tercer grado, universitarios: 2,8% (22)

Por situación laboral:
– Ama de casa: 47,1% (369)
– Trabajo a tiempo parcial: 10,1% (79)
– Trabajo a jornada completa: 22,4% (176)
– Estudiante: 0,3% (2)
– Parado/a: 4,7% (37)
– Jubilado/a: 15,4% (121)

Por nivel socioeconómico:

– Alto: 2,9% (23)
– Medio alto: 10,1% (80)
– Medio: 44,5% (351)
– Medio bajo: 26,7% (211)
– Modesto: 15,7% (124)

Por tamaño de hábitat:

– Menos de 2.000: 10,9% (86)
– De 2.001 a 10.000: 19,4% (153)
– De 10.001 a 100.000: 29,2% (230)
– De 100.001 a 500.000: 20,7% (163)
– Más de 500.000: 19,9% (157)
– 32 Maltrato de personas mayores en la familia en España

Por comunidad autónoma:

– Andalucía: 20,5% (162)
– Aragón: 3,5% (28)
– Principado de Asturias: 11,2% (88)
– Islas Baleares: 1,5% (12)
– Castilla - La Mancha: 4,6% (36)
– Castilla y León: 6,7% (53)
– Cataluña: 15,5% (122)
– Comunidad de Madrid: 13,3% (105)
– Navarra: 0,4% (3)
– Comunitat Valenciana: 11,2% (88)
– Región de Murcia: 2% (16)
– País Vasco: 9,6% (76)

Otras características de la muestra
Personas mayores


Número de personas que residen en el hogar:

– 1 persona (el anciano vive solo): 26,9% (644)
– 2 personas: 50,7% (1.213)
– 3 personas: 14,6% (350)
– 4 personas: 5,1% (121)
– 5 personas o más: 2,7% (65)

Características físicas y mentales de los mayores:

– Problema psicológico o neurológico: 12,6% (302). En concreto:
- Trastorno afectivo19: 7,8% (188)
- Trastorno de ansiedad: 3,8% (92)
– Consumo de sustancias tóxicas (alcohol con frecuencia, fármacos sin receta o drogas): 7,5% (181)
– Problemas físicos: 67,6% (1.623). En concreto:
  • Problemas óseos o musculares: 41,7% (1.002) 
  • Problemas cardiovasculares: 24,1% (578) 
  • Diabetes: 14,2% (342) 
– Discapacidad física: 12,8% (307)
– Discapacidad intelectual: 1,5% (35)
– Requiere de ayuda para la realización de las actividades diarias20: 13,6% (323)

En el 92,2% de los casos en la casa residían de 1 a 3 personas. La media es de dos personas por hogar.

Los trastornos afectivos o del estado de ánimo incluyen, según el DSM-IV-TR, los trastornos depresivos y los trastornos bipolares.

Apoyo social:

– Mantiene contacto frecuente y buenas relaciones con vecinos: 96,1% (2.307)
– Mantiene contacto frecuente y buenas relaciones con amigos: 95,7% (2.298)
– Mantiene contacto frecuente y buenas relaciones con familiares cercanos: 96,6% (2.320)
– Recibe ayuda de los Servicios Sociales: 7,3% (175). De éstos:
  • Atención domiciliaria: 43,4% (76) 
  • Teleasistencia: 36% (63) 
  • Ayuda económica: 25,7% (45) 
  • Otras ayudas: 2,3% (4) 
Aspectos relacionados con la vivienda observados por el entrevistador:
– Tiene agua caliente: 99,3% (2.385)
– Es confortable: 96,6% (2.319)
– Está limpia y ordenada: 98,5% (2.365)
– No tiene calefacción o aire acondicionado: 34,4% (825)
– El anciano cuenta con su propia habitación la comparte con su pareja: 98,7% (2.369)

Aspectos relacionados con el mayor observados por el entrevistador:

– Actitud agresiva o defensiva frente al entrevistador 24: 10,8% (259)
– Dificultades para desplazarse: 5,7% (136)
– Dificultades para comunicarse: 1% (25)
– Presentan heridas, moratones o rasguños visibles: 0,3% (8)

Cuidadores
Número de personas que residen en el hogar:
– El cuidador vive solo con el anciano: 34,6% (268)
– El cuidador vive con dos personas más: 22,6% (175)
– El cuidador vive con tres personas más: 22% (171)
– El cuidador vive con cuatro o más personas: 20,8% (161)

Las principales personas que proporcionan esta ayuda necesaria a los ancianos son, por este orden, un cuidador (31,2%), las hijas (25,5%), la pareja (18,2%) y los hijos varones (7,6%).

De éstos, el 21,9% (68) requiere de atención continua durante todo el día.

La mayoría de las viviendas se encuentra en buen estado. De hecho, la calificación media que los entrevistadores conceden a los aspectos de la vivienda supera en todos los casos los 8 puntos (de 0 a 10). Aun así, un 16,1% de las viviendas (387) cuentan con zonas a las que el anciano no puede acceder por su estado físico.

La calificación media que los entrevistadores conceden a los aspectos relacionados con el mayor supera en todos los casos los 8,5 puntos (de 0 a 10). En concreto, las puntuaciones son de 8,8 para comprensión de las cuestiones; 8,8 para coherencia en las respuestas; 8,7 para aseo personal; y 8,6 para aspecto/apariencia.

Se trata de los ancianos que puntúan de 8 a 10 en el ítem de actitud defensiva frente al entrevistador.

La media es de 3 personas por hogar.

Número de personas mayores de 64 años que residen en el hogar:

– Un anciano: 60,6% (477)
– Dos ancianos: 35,9% (282)
– Tres ancianos: 3,4% (27)
– Cuatro ancianos: 0,1% (1)

Número de personas que requieren cuidados en el hogar:

– Un anciano: 93,8% (738)
– Dos ancianos: 5,8% (46)
– Tres o más personas: 0,4% (3)

Número de horas que los cuidadores prestan su ayuda:

– Todo el día (gran dependencia): 53,6% (421)
– Más de tres horas de ayuda diaria (dependencia severa): 18,6% (146)
– Hasta tres horas de ayuda diaria (dependencia moderada): 27,9% (219)

Características físicas y mentales de los cuidadores:

– Problema psicológico o neurológico: 21,2% (167). En concreto:
  • Trastorno afectivo: 11,8% (93) 
  • Trastorno de ansiedad: 10% (79) 
– Consumo de sustancias potencialmente peligrosas: 7,6% (58). En concreto:
  • Alcohol con frecuencia: 1,3% (10) 
  • Fármacos sin receta: 6% (47) 
– Problemas físicos: 37,6% (297). En concreto:

  • Problemas óseos o musculares: 25,7% (203) 
  • Problemas cardiovasculares: 9,3% (73) 
Resultados
Prevalencia de maltrato


El 0,8% de las personas mayores entrevistadas ha sido víctima de maltrato por parte de algún familiar a lo largo del año 2005. Este porcentaje aumenta hasta el 1,5% entre los ancianos dependientes.

La tasa de maltrato aumenta, asimismo, conforme se incrementa el nivel de dependencia; así, sufren maltrato:

• El 1% de los ancianos con dependencia moderada (reciben hasta 3 horas de ayuda diaria).
• El 2,2% de los que tienen una dependencia severa (reciben más de 3 horas de ayuda diaria).
• El 2,9% de los que presentan una gran dependencia (necesitan ayuda todo el día).

La prevalencia es el resultado de poner en relación el número de casos con la población de referencia; en este caso, con la muestra representativa de personas mayores de 64 años.

Se entiende por ancianos dependientes aquellos que necesitan ayuda diaria para la realización de las actividades de la vida diaria (AVD).

Muestra total ancianos dependientes

• Maltrato físico (0,2%, total); (0,3%, dependientes)
• Maltrato psicológico (0,3%, total): (0,6%, dependientes)
• Negligencia (0,3%, total); (0,6%, dependientes)
• Abuso económico (0,2%, total); (0,9%, dependientes)
• Abuso sexual (0,1%, total): (0,3%, dependientes)
• TOTAL (0,8%, total); (1,5%, dependientes)

Los ancianos dependientes presentan mayores tasas de todos los tipos de maltrato. La diferencia se hace especialmente evidente en el caso del abuso económico, que es más del cuádruple entre los ancianos que necesitan ayuda (0,9%) que en la muestra general.

Referencia:
Maltrato a la personas mayores. (OMS, 2012)
Iborra, I (2006). Maltrato a las personas mayores en la familia española. Centro Reina Sofía. España.
Berenguer Bort, C. (2012). Grupo CCB-SALUD.
Fernández, L. (2012) Geros. Temas de gerontología.


domingo, 9 de septiembre de 2012

El maltrato a las personas mayores (I)

Entre 2000 y 2050, la población mundial de más de 60 años se duplicará, y pasará de aproximadamente el 11% al 22%. Se prevé que el número absoluto de personas mayores de 60 años pase de 605 millones a dos mil millones, durante el mismo periodo.
En la Unión Europea, los mayores de 65 años se estima que en 2050 alcanzará u
n 27,5%. Por lo que respecta a España, en esta misma facha alrededor del 35% de la población superará los 65 años; y los mayores de 80 años, siguen la misma progresión y serán más del 4% en 2025 y más del 8% en 2050.
El envejecimiento demográfico se puede ver como un problema, pero en sí, no lo es, todo lo contrario, es una riqueza, eso sí plantea necesidades de orden personal, familiar, de salud, socioeconómicas, etc. a la que hay que da respuestas pero teniendo en cuenta que los verdaderos protagonistas son las personas mayores.
Una de las problemática que plantea el envejecimiento, sobre todo en las mayores mayores, y más si tienen algún tipo de deterioro cognitivo, son los malos tratos.
Declaración de Toronto para la Prevención Global del Maltrato de las Personas Mayores, “El maltrato de personas mayores se define como la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona anciana.”
Puede ser de varios tipos: físico, psicológico/emocional, sexual, financiero o simplemente reflejar un acto de negligencia intencional o por omisión.
En el ámbito familiar y en los proveedores de salud y cuidados, sean estos de internamientos o domiciliarios es donde más se dan los malos tratos a las personas mayores.
La OMS calcula que entre un 4% y un 6% de las personas mayores han sufrido alguna forma de maltrato: físico, psicológico, emocional, financiero o debido a negligencias. El maltrato de los ancianos es una violación de los derechos humanos.
En este 2012 "Año Europeo del Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional", se pretende concienciar del rápido envejecimiento de la población europea, promover la convivencia entre generaciones y buscar la forma de que cumplir años sea una oportunidad, nunca un problema.

martes, 29 de mayo de 2012

Año Europeo del Envejecimiento Activo 2012


Los europeos viven cada vez más tiempo y más sanos, y tienen menos hijos. En 2020 sólo habrá dos personas en edad de trabajar por cada mayor de 65 años; ahora la proporción es de 4 a 1 (Eurostat).
En la Unión Europea, los mayores de 65 años se estima que en 2050 alcanzará un 27,5%. Por lo que respecta a España, en esta misma facha alrededor del 35% de la población superará los 65 años; y los mayores de 80 años, siguen la misma progresión y serán más del 4% en 2025 y más del 8% en 2050.

El cambio demográfico supone un auténtico reto para Europa. La población en edad de trabajar disminuye, mientras que cada año hay dos millones de personas más en el grupo de mayores de 65 años. Con esta realidad como telón de fondo, en 2012 se abordarán a nivel local, regional y nacional nuevas metas demográficas, y la búsqueda de incentivos a una población cada vez más envejecida.

Al designar 2012 como "Año Europeo del Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional", se pretende concienciar del rápido envejecimiento de la población europea, promover la convivencia entre generaciones y buscar la forma de que cumplir años sea una oportunidad, nunca un problema.

‎Una ocasión para todos de reflexionar sobre el hecho de que los europeos viven ahora más y con más salud que nunca y de asumir las oportunidades que eso representa.

El envejecimiento activo puede dar a la generación del baby boom y a las demás personas mayores del futuro la oportunidad de:
  • Permanecer en el mercado laboral y compartir su experiencia.
  • Seguir ejerciendo un papel activo en la sociedad.
  • Vivir una vida lo más saludable y satisfactoria posible.

También es fundamental mantener la solidaridad intergeneracional en sociedades en las que aumenta rápidamente el número de personas mayores.

El reto para los políticos y los que se ocupan de estas cuestiones será mejorar las oportunidades de envejecer activamente en general y de vivir independientemente, actuando en ámbitos tan distintos como el empleo, la sanidad, los servicios sociales, la formación de adultos, el voluntariado, la vivienda, los servicios informáticos o el transporte.

El Año Europeo quiere concienciar sobre los distintos problemas y las mejores maneras de abordarlos. Pero más que nada, quiere animar a los responsables a establecer objetivos por sí mismos y actuar para alcanzarlos. 2012 debe ir más allá del debate y empezar a producir resultados tangibles.

Funte:
Imserso.
Eurostat.
Parlamento Europeo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Los ejes de la felicidad

La alegría, la tristeza, la cólera y el miedo son las cuatro emociones básicas. Cada una tiene diversas manifestaciones, así de la alegría nace: el disfrute, la felicidad, la diversión, el estremecimiento, el éxtasis, la gratificación, el orgullo, el alivio, el capricho, la extravagancia, el deleite, la dicha, el placer sensual, la satisfacción y la manía patológica.
La felicidad humana, entendida como la capacidad para disfrutar de los placeres de la vida, es un estado de ánimo positivo.
Al estudio de la felicidad nos podemos aproximar desde la filosofía, la psicología, la sociología y la antropología. Podemos buscar las bases anatómicas y los neurotransmisores que intervienen cuando vivimos un momento feliz.
Pero la pregunta que todos los seres humanos nos podemos hacer es que necesitamos para ser felices: pues diría que cada persona es feliz a su manera. En general, para los “occidentales” autorrealizarnos, ser autosuficiente, sentir placer, evitar el sufrimiento, estar enamorado. Para los orientales, según su filosofía de vida, la mayor felicidad la alcanzaría viviendo en armonía. Desde el punto de vista de un creyente, la unión con Dios sería el máximo de felicidad. Para un cristiano el seguimiento y comunión con Cristo Resucitado por medio del Espíritu Santo.
Seguro que cada uno de los lectores que lean este artículo serán felices de maneras diferentes. Pero algo habrá en común que casi todos compartimos para ser felices o al menos tener momentos de felicidad.
La clave están en cuatro palabras que son, desde mi punto de vista, los elementos comunes, los ejes básicos de un estado de ánimo feliz: Hacer, Amar, Esperar y Disfrutar.
1. Tener algo que hacer: ilusiones, sueños e inquietudes e intentar llevarlos a cabo. Sobre todo haciendo lo que más nos gusta, y si no puede ser, hacerlo en los ratos libres. Y siendo apasionado en ello. El no tener nada que hacer nos lleva al aburrimiento, al aislamiento, a veces a la tristeza y a la depresión. En las personas mayores el tener “algo que hacer” es fundamental para un envejecimiento saludable.
2. Tener alguien a quien amar: el afecto a nuestra familia, amigos, animales y la naturaleza en general.
3. Tener algo que esperar: el deseo que se cumpla nuestras metas, las ilusiones y la inquietudes pero teniendo los pies en el suelo. Viviendo el presente, sin obsesionando por el futuro.
4. Tener la convicción de disfrutar: tan importante como la meta es el camino recorrido. De este modo aunque no consigamos lo deseado, no será un fracaso porque hemos disfrutado del viaje y hemos aprendidos seguro algo nuevo. 

Optimismo y felicidad

La medicina, la psiquiatría y la psicología tradicionalmente se han ocupados de estudiar aspectos negativos y patológicos del ser humano como son la depresión, la ansiedad, el estrés, y un largo etc. Y se ha dejado de lado capacidades o aspectos como el optimismo, la felicidad, la creatividad, el humor, la inteligencia emocional, la resilencia, la autoestima, etc.
EL enfoque capaz de crear salud fue realmente impulsado por Martin Seliman de la Universidad de Pennsyvalnia padre de la Psicología positiva que es una rama de la psicología que estudia las bases científicas del bienestar psicológico y felicidad así como de las fortalezas y otras capacidades mentales.
Ya Aristóteles escribió sobre la felicidad (eudaimonia), y en psicólogos humanistas como Abraham Maslow o Carl Rogers también encontramos antecedentes como la capacidad autorrealizadora del ser humano. La psicología positiva estudia distintos aspectos del ser humano, por un lado emociones: la alegría, la felicidad o el amor; por otro, fortalezas como el optimismo, la sabiduría, la creatividad, la gratitud o la resilencia.
El tema para esta semana en CCB-SALUD es el optimismo y la felicidad una fortaleza y una emoción que tienen enorme importancia en el ámbito educativo, laboral y de la salud en general.
El optimismo tiene que ver con la esperanza, se define como una actitud que nos dice que las cosas irán bien, que alcanzaremos nuestras expectativas, en definitiva que llegaremos a la meta propuesta a pesar de las adversidades y sinsabores de la vida.
La felicidad es un estado de ánimo que nos indica que hemos alcanzado una meta deseada, es decir, nos sentimos felices, contentos, alegres y nos sentimos nuevamente preparados para conquistar nuevas metas. Sería como una dimensión interna que se retroaliemnta con lo conseguido y nos prepara para seguir adelante
Los estudios sobre que las personas optimistas y felices tienen mejor salud son numerosos. Ya el gran Rey Salomón en uno de sus escritos bíblicos afirma “: “Un corazón gozoso tiene buen efecto en el semblante, pero a causa del dolor del corazón hay un espíritu herido” (Proverbios 15:13). Los niños cuyos padres son optimistas serán más felices y se sienten mejor y responderán mejor ante adversidades, así lo demuestra un estudio realizado por las Universidades de Jacksonville y Davis. Que además afirma que el factor que determina si un niño tiene o no esta actitud positiva es si sus padres la tienen.
Muchas investigaciones demuestran que la depresión, la ansiedad y el estrés inciden sobre el corazón muy negativamente y sobre la salud en general. Pero que ocurre si somos felices y optimista pues que nos protege muy positivamente en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Así, lo demuestra una investigación en la universidad de Harvard que afirma que las personas optimista tienen un 50% menos de padecer enfermedades cardiovascuales.
Un estudio de la Universidad de Michigan, publicado en 2011 en la revista Stroke, concluía que el optimismo puede desempeñar un papel importante en la protección contra el accidente cerebrovascular o ictus en los adultos mayores.
Los trabajadores con mayor inteligencia emocional tienen una dedicación y satisfacción laboral superior a la de sus compañeros, según un estudio difundido por la Universidad de Haifa, en el norte de Israel. El autor de la investigación, Galit Meisler, dijo que "los empleados con mayores niveles de inteligencia emocional tienen una menor tendencia a emplear formas enérgicas y agresivas de persuasión, e intentan persuadir a sus supervisores con tácticas de influencia más delicadas".
Las mujeres emocionalmente inteligentes disfrutan más del sexo, según una investigación del King's College de Londres que publicó el "Journal of Sexual Medicine". "La inteligencia emocional parece tener una incidencia directa en el funcionamiento sexual de las mujeres, al influir en su capacidad para comunicar sus expectativas y deseos sexuales a su pareja", explicó la psiquiatra Andrea Burri, directora de la investigación.

Pero se nace optimista y feliz o se puede aprender, pues como siempre hay algo de genético y una enorme influencia del ambiente. O sea, podemos aprender a ser optimistas y felices, primero porque es más una condición que esta en nosotros y no fuera, y segundo porque lo conseguido aumenta nuestra felicidad y optimismo.
El ser humano dispone de herramientas que con estrategias adecuadas nos hará alegres, felices y optimistas a pesar de saber que no siempre las cosas salen bien. Esta actitud positiva tiene beneficia notablemente nuestra salud, y algo muy importante la de las personas con las que convivimos en el trabajo, en con los amigos y con la familia.
Así, para potencial nuestras fortalezas positivas podemos empezar por: este decálogo:
1. El dar las gracias por el simple hecho de estar vivo, y lo más importante que podemos compartir con los demás este hecho.
2. Tenemos la capacidad de aprender, es decir adquirir conocimientos y utilizarlos para mejorar, aprendiendo de nuestros errores, o dicho de otro modo podemos desaprender.
3. Tenemos una enorme capacidad de espera pero utilicémosla positivamente, “esperanza” de que algo bueno va ocurrir. Es más tenemos la capacidad de fe, de certeza de que ocurrirá.
4. Tenemos la capacidad de mejorar nuestro lenguaje. La palabra tiene un potencial intrínseco que debemos utilizar. Para ello debemos comenzar eliminando de nuestro vocabulario palabras como “nunca”, “no puedo”, “es demasiado”.
5. Para ser optimista hay que ser perseverante y tener confianza en nosotros mismo, fomentemos la autoconfianza. Sabiendo que podemos superar cualquier desafío.
6. Aprender a decir no cuando tenemos que decirlo, y desterrar las quejas y los reproches también nos ayudarán a sentirnos más seguros.
7. Tenemos la capacidad cognitiva de valorarnos a nosotros y a los demás, hagámoslos objetivamente; así aumentaremos el autoconcepto y la autoestisma.
8. Confiemos en nuestra resiliencia, autocntrol y proactividad que son nuestras capacidades encargadas de crear las condiciones favorables para resolver situaciones adversas.
9. Utilicemos una comunicación asertiva y empatía. Con ello mejoraremos nuestras relaciones interpersonales y nos sentiremos más felices.
10. Deberemos tener cuidados con las personas que perturban nuestro bienestar y nos aportan infelicidad. Y si las relaciones interpersoanles son tóxicas debemos huir de ellas, apostando siempre por relaciones saludables e inteligentes.

Bibliografía:
Goleman, Daniel (1995). Inteligencia Emocional.
David Jiménez Matthieu Ricard, declarado el hombre más feliz del mundo., Magazine El Mundo, Domingo, 22/4/2007
Sociedad Española de Psicología Positiva
Centro de Psicología Positiva de la Universidad de Pennsylvania

viernes, 6 de abril de 2012

En el día Mundial de la Salud 2012

A. Evolución de la población mundial
Por estudios ecológicos se estima que la Tierra pudo proporcionar a los primeros cazadores-recolectores alimento suficiente para un máximo de treinta millones de individuos.
En los cuatro millones de años que requirió la evolución desde el "homo erectus" al hombre actual, no se pudo superar esa cifra. Posiblemente la población total del Paleolítico oscilaría entre los seis y los diez millones de seres humanos. 
Durante el neolítico, hace diez mil años, mediante la aplicación de técnicas agrícolas y  ganaderas permitió la primera gran expansión de la especie humana; se calcula que a partir de entonces la población empezó a crecer a un ritmo que la duplicaba cada mil setecientos años.
Al comienzo de nuestra era se calcula que vivían unos ciento cincuenta millones de personas: una tercera parte en el Imperio Romano, otra tercera parte en el Imperio Chino y el resto diseminado.
La crisis del Imperio Romano estuvo acompañada de las primeras grandes epidemias que provocaron despoblación. En el año 1348 se extiende por Europa la Peste Negra que se estima redujo la población europea en un tercio. A pesar de ello, hacia el año 1600 la  Tierra había alcanzado los quinientos millones de habitantes. A partir de ese momento se produce la explosión demográfica y la población empieza a duplicarse cada doscientos años.
 En 1800, dos años después de la publicación del "Primer Ensayo sobre el Principio de la Población" de T.R. Malthus, se alcanzan los novecientos millones de habitantes.
El ritmo se sigue acelerando; en 1900 se alcanzan los mil seiscientos millones; en 1960 había tres mil millones. A mediados de 1999 se superaron los 6.000 millones.
Sabemos que cada minuto nacen 250 niños en el mundo y que hay más de 1.000 millones de  hambrientos. El día 31 de Octubre del 2011 ha sido declarado día 7.000 millones de personas que somos en este planeta,  en teoría ese día nació el/la niña 7 mil  millones.
B. El envejecimiento demográfico
En términos estadísticos, la tasa de envejecimiento se define simplemente como el porcentaje que representan los mayores de 65 años sobre la población total.
Un indicador parecido es el de la tasa de dependencia, que muestra el porcentaje de mayores sobre la población activa. Estas tasas están creciendo en todos los países desarrollados debido a las siguientes razones:
1. Descenso de la natalidad en el pasado reciente: se produce envejecimiento de la sociedad como consecuencia de que nacen menos niños.
2. Aumento de la natalidad en el pasado lejano:cuando los individuos nacidos en un momento de boom alcanzan la edad 65 años. Los nacidos durante el baby-boom que se produjo tras la segunda guerra mundial en USA y Europa, se jubilarán entre los años 2010 y 2025 causando graves trastornos.
3. Esperanza de vida media: los avances médicos reducen la mortandad de niños, jóvenes y edades adultas por lo que hay muchas más personas que llegan a adulto mayor.
4. La expectativa de vida máxima (longevidad).Los descubrimientos tecnológicos y biomédicos permiten prolongar la vida y curar las "enfermedades del adulto mayor" por lo que éstos viven más tiempo.
5. Migraciones: los que emigran suelen ser jóvenes por lo que provocan envejecimiento de las sociedades que los emiten (países en desarrollo) y suavizan el envejecimiento de los países receptores porque suelen estar en edad fértil.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que el número de personas mayores de 65 años superará al de niños menores de 5 años.
Según las Naciones Unidas con motivo del Día Mundial de la Salud (7/4/2012) en año 2050 habrá más mayores de 65 años que niños menores de 14 años.
Entre los años 2000 y 2050, la población mundial de más de 60 años se duplicará y pasará del 11 al 22 por ciento. Para entonces los mayores de 60 años pasarán de 605 millones a 2000 millones.
Los mayores de más de 80 años prácticamente se habrán cuadruplicado y alcanzará los 395 millones. Es lo que se conoce como el envejecimiento del envejecimiento. Este es el subgrupo que más crece. Su importancia radica en que esta población es la que presenta mayor incidencia de enfermedad, situaciones de incapacidad y dependencia, condicionantes sociales desfavorables y consumo de recursos que precisan políticas de compensación y asistencia. Este aumento de las necesidades de recursos médicos y sociales es uno de los principales efectos del envejecimiento poblacional desde el prisma de la gerontología y geriatría.
C. Concepto de envejecimiento
Existen tres tipos de envejecimiento. El normal, el patológico y el óptimo.
1. El envejecimiento normal o primario es un proceso bio-psico-social asociado a la edad que conlleva una disminución de la reserva funcional.  Con otras palabras, se producen cambios biológicos, psicológicos y sociales que son inevitables (arrugas y manchas en la piel, menor adaptabilidad al estrés, cambios en el status y rol, etc). Debe diferenciarse del envejecimiento patológico, aunque a veces es muy difícil establecer la diferencia entre ambos.
2. El envejecimiento patológico o secundario, se refiere a los cambios que se producen como consecuencia de enfermedades, un estilo de vida con malos hábitos, sobre todo si estos son tóxicos, etc., y, que no forman parte del envejecimiento normal (por ejemplo, cataratas, enfermedad de Alzheimer, osteoporosis,…) y que, en algunos casos pueden prevenirse o son reversibles.
3. El envejecimiento óptimo que tendría lugar en las mejores condiciones posibles físicas, psicológicas y sociales, teniendo en cuenta los múltiples factores genéticos y ambientales que intervienen en el proceso del envejecimiento. Se caracteriza porque se producirían pocas pérdidas y baja probabilidad  de incidencia de enfermedades.
4. El envejecimiento se caracteriza por ser es un proceso continuo, heterogéneo, universal,  irreversible, intrínseco y deletéreo que determina una pérdida progresiva de la capacidad de adaptación. En los individuos mayores sanos, muchas funciones fisiológicas se mantienen normales en un estado basal, pero al ser sometidos a stress se revela la pérdida de reserva funcional.
D. Edades
A medida que envejecemos ocurren dos fenómenos paralelos, primero, una declinación fisiológica normal y, segundo,  un aumento en la prevalencia de determinados procesos patológicos. Aunque, evidentemente, estos dos  procesos se influencian entre sí, existe una involución fisiológica que es independiente del desarrollo de enfermedad.
Es  fundamental saber distinguir los diferentes conceptos de edades. Esta distinción se resume en que la edad cronológica no se corresponde con la edad biológica:
1. Edad cronológica es la edad del individuo en función del tiempo transcurrido desde el nacimiento. Es por tanto la edad en años. Es un criterio administrativo de gran importancia que marca hechos trascendentales en nuestra vida como pueda ser la jubilación. Tiene por tanto un valor social o legal más que biológico. El tiempo en sí no tiene ningún efecto biológico sino mas bien los cambios ocurren en el tiempo.
2. Edad biológica es la que se corresponde con el estado funcional de nuestros órganos comparados con patrones estándar para una edad. Es por tanto un concepto fisiológico. Su conocimiento sería más informativo sobre nuestro envejecimiento real.
Es fácil entender, cuando vemos a alguien que parece más joven de lo que realmente es por su edad cronológica, que el envejecimiento no es el mismo para todos. Tiene distinto ritmo en unos individuos y otros. Es más, cada uno de nuestros tejidos, órganos y sistemas envejecen a ritmo diferente en cada uno de nosotros. Esto hace que nuestra edad biológica solo podría entenderse como un promedio de cada uno de estos elementos. Esta heterogeneidad, incluso en un solo individuo, hace muy difícil la medición de la edad biológica. En el hombre no se han encontrado una o unas pocas mediciones biológicas que supongan una medición fiable que vaya a predecir nuestro propio ritmo de envejecer.
3. Edad funcional es quizás aún más interesante desde el punto de vista  médico definir edad funcional. Se define como la capacidad para mantener los roles personales y la integración del individuo en la comunidad, para lo cual es necesario mantener unos niveles razonables de capacidad física y mental. Es esta edad la que puede definir una calidad de vida satisfactoria y por tanto un envejecer con éxito.
4. Edad psicológica es la que define la vejez en función de los cambios cognitivos, efectivos y de personalidad a lo largo del ciclo vital. El crecimiento psicológico no cesa en el proceso de envejecimiento (capacidad de aprendizaje, rendimiento intelectual, creatividad, modificaciones afectivo-valorativas del presente, pasado y futuro, así como crecimiento personal).
 5. Edad social se mide por la capacidad de contribuir al trabajo, la protección del grupo o grupos a que pertenece y la utilidad social. Estimación que varía según las sociedades, sus leyes, valoraciones, prejuicios y estereotipos, oscilando entre los extremos del continuo "viejo-sabio"/"viejo inútil".
E. Concepto y determinantes de la salud
El concepto de salud ha evolucionado desde considerarla como ausencia de enfermedad en el pasado, hasta la actualidad en la que tenemos una visión bio-psico-social ecológica y dinámica en la que predomina la calidad de vida.
La salud se define en la actualidad atendiendo a tres dimensiones:
1. Niveles en el concepto de salud:
• Nivel Somático o biológico
- Integridad anatómica
- Funcionalidad orgánica
• Nivel Psicológico
- Conducta y desarrollo de los procesos psíquicos
- Autopercepción de bienestar-malestar
• Nivel Sociocultural
- Integración del individuo en las instituciones
- Ideas compartidas por el grupo

2. Evolución histórica del concepto de salud:
Concepto clásico: es la ausencia de enfermedades o invalideces. Se le puede objetar que visión negativa y estática.
Definición de la O.M:S. (1948): “es el estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Lo más interesante es su aportación en términos positivos y que hace referencia a lo físico, mental y social, pero como desventajas es una definición utópica, subjetiva, estática y que la salud es un fin en si misma.
Milton Terris, 1987 hace una revisión y la define como:”un estado de bienestar físico, mental y social, con capacidad de funcionamiento y no únicamente la ausencia de afecciones o enfermedades”
Concepto ecológico: “el estado de adaptación al medio y la capacidad de funcionar en las mejores condiciones en este medio” (René dubos).
Concepto dinámico: “El logro del más alto nivel de bienestar físico, mental y social y de capacidad de funcionamiento que permitan los factores sociales en los que viven inmersos el individuo y la colectividad” (Luís Salleras)
Otras definiciones: “La capacidad social para gozar de la vida, para tener placer de vivir, para tener calidad de vida” (Enrique Nájera, 1991 “Forma gozosa de vivir autónoma, solidaria y alegre” (Gol, 1976)
3. Determinantes o factores que influyen en la salud
Múltiples estudios han definido qué variables son las que afectan al proceso de salud-enfermedad. El más aceptado es el propuesto en 1974 por Marc Lalonde: según él la salud de una comunidad está determina por cuatro factores:
• Biología humana: abarca la genética y el envejecimiento. Es el que menos influye en la población en general, y desde el punto de vista de salud pública es el menos modificable.
• El sistema de asistencia sanitario:comprende la calidad del sistema, la cobertura, gratuidad.
• El medio ambiente: incluyendo el aspecto sociocultural: son factores extrínsecos. Estos son: el ambiente físico, el ambiente biológico, el ambiente socioeconómico. Es el segundo factor que más influyen en la relación salud-enfermedad.
• Estilo de vida: se puede definir como el conjunto de hábitos, comportamientos y actitudes de las personas en su vida diaria. Este a su vez depende de otros muchos factores: cultura, la educción, el nivel socioeconómico, etc. Según el estilo de vida, se pueden producir enfermedades de todo tipo e incluso conducirnos a una muerte prematura. Algunos de estos comportamientos más nocivos son:
- Una alimentación inadecuada.
- La vida sedentaria.
- El consumo de sustancias tóxicas.
- El estrés.
- Las prácticas sexuales no seguras.
- La conducción temeraria.

Es el determinante que más influye en nuestro estado de salud, y el más modificable.
La OMS elaboró un documento en la Primera Conferencia Internacional para la promoción de la Salud, celebrada en Ottawa (Canadá), según el cual los requisitos para el mantenimiento de la salud son: la paz, la educación, el vestido, la comida, la vivienda, un ecosistema estable, la justicia y la equidad.
Se entiende por educación para la salud (EpS) todas las medidas encaminadas a dotar a las personas de medios para mejorar la salud y prevenir la enfermedad. La educación para la salud dispone de tres medidas que son:
• Medidas de prevención.
• Medidas de promoción de la salud.
• Medidas de recuperación y rehabilitación.

F. Conclusiones
 En el Día de Celebración Mundial de la salud he querido poner el acento en el envejecimiento y los determinantes de la salud que hay que tener en cuenta para tener una buena salud a lo largo de toda la vida y muy especialmente en la ancianidad. En este sentido para que se produzca un envejecimiento lo más óptimo posible es imprescindible que desde la vida intrauterina, niñez, juventud y a lo largo de toda la vida se favorezcan medidas de prevención y promoción de la salud tanto física como psicológica, un estilo de vida saludable, sin hábitos tóxicos, con ejercicio físico y una dieta equilibrada, entrenamiento de las capacidades cognitivas, con relaciones interpersonales que favorezca la autoestima, con una vida sentimental y sexual satisfactoria, etc. Así como medidas de recuperación y rehabilitación. Todo esto hace que tengamos una buena calidad de vida con buenas condiciones físicas, psicológicas y sociales, experimentando por tanto, un envejecimiento saludable. Evidentemente este sería el envejecimiento que todos deseamos.
Resumiendo el lema de OMS: ”La buena salud añade vida a los años”
Referencias:
INE. Instituto Nacional de Estadística de España.
OMS. Organización Mundial de Salud.
ONU. Organización de las Naciones Unidadas.
Fernández, L. (2011-2010). Geros. Temas de gerontología. Blog.